viernes, 25 de enero de 2008

Palabras del Amante



Me persigues a través de las épocas... a través de las vidas como si yo fuese tu razón de marcha.

Cuándo yo muera, dime: ¿Qué harás?."Iré a buscarte... y le exigiré al guardián de tu esencia que te devuelva a mí lado... porque me perteneces.

Hemos ido y venido juntos desde el infinito hasta ahora. Nos hemos amado a escondidas de todos... incluso de ella... incluso de él. Ése que te reclama como suya.

Dicen que no debo amarte... dicen que por los órdenes establecidos no debo amarte. Dime: ¿Quiénes son ellos para enseñarme a sentir?, ¿para decirme a quién debo amar?, ¿para indicarme quién es la hembra que debo cortejar?. Infames. ¿Que solo éste orden pondrá remedio al caos primigenio?. Si desde que existo el caos me rodea... ¿Por qué no puedo pasar la eternidad inserto en este caos, tan solo amándote?.

Has sido mía... tu fuego palpita en mi carne... la abrasa. Cuando miro las huellas tatuadas, solo ahí me percato que estoy vivo y que mi sangre viaja contigo. Amiga, hermana y amante mía. ¿Cuántas veces, furioso por esta injusticia de estar condenados a vagar errantes, escupí blasfemias hacia ese inmortal ansioso que se autoproclamó el Padre de todo?. Y tú... siempre silente... con tus ojos perdidos... deposistaste esos dedos de alabastro sobre mi boca... esos dedos fríos que congelaban las palabras en mi lengua. Nunca me hablabas... y yo siempre muriendo por escuchar tu voz de arrullo. Solo podía oir en mi mente tus palabras... una nota más perdida de lo real... diciéndome que no valía la pena gastar palabras en ese ser. Sellabas mi boca con un beso callado... despertando mi deseo nuevamente... porque perdía tantas lunas buscándote, que cuando te encontraba nunca me cansada de tomarte hasta que el sol nos descubría... y debíamos buscar un refugio o separarnos nuevamente.

Recuerdo tu cabeza en mi regazo... tu negra cabellera sobre mi pecho, oliendo a mirra. Tu piel impregnada en incienso y aceites. Siempre llegabas a mí más hermosa que la última vez que te recordaba... oliendo a fragancias divinas... besándome de modo impulsivo y explorando mi cuerpo llena de arrebato, con manos inexpertas... como si cada vez que nos uníamos fueses una vez más... una mujer virgen.

Muchas veces el amanecer nos descubrió amándonos. Aún sudando en un abrazo mojado donde nuestras bocas hambrientas y nuestras lenguas húmedas no terminaban de enredarse. Tu cabello... ¡cielos! siempre he amado tu cabello... tan en contraste con el mío... como cae sobre tu frente en mechones largos, otorgándote un aire de fortaleza inquebrantable que solo se deshacía entre mis brazos.

Encontraré un refugio perdido en lo más profundo de las entrañas de Gaia. Verás como podremos viajar juntos a Arkantia, tan solo debes atreverte a cruzar el espejo de mi mano, amor. Tengo una princesa aliada que conoce nuestra historia... y podremos, junto a ella y a otros... crear la nueva Orden para que la tiranía de este Dios acabe... para que nunca vuelva y te arrebate de mi lado... como si fueses su botín de guerra y te posea mientras lloras y depositas tu mirada perdida en la nada.

¿Por qué lo sé?... porque lo he visto... porque veo a través de tus ojos... porque soy el León, el Leopardo y el Lince atrapados en tu sangre. Así como tus sellos en mi piel me protegen de la tiranía de los Dioses.

Atrévete, preciosa... por favor. No dejes que el temor te decepcione... no me abandones otra vez".

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