sábado 1 de marzo de 2008

Muerte



Silencios color púrpura... ojos sin vida... observabas mis rincones con aquella mirada vitrificada, tan expresiva como un par de botones.

Espejos... espacios... susurros. ¡Ya calla!... No soporto esta presión en mis sienes. Deja ya de tocar el violín... guarécete bajo los párpados de la Parca... deja en paz mi armadura, no vuelvas a tocarla. De un modo u otro conocerás el filo de mi espada, lupino sarnoso y pendenciero.

Compraré tu libertad para volver a encerrarte en ese asqueroso faro. Volveré a ser tu ramera favorita aunque la bruja escarlata te visite a diario. Estoy cansada de las comisuras de tu boca, de los vestigios ambarinos bajo tus ojos, de tu mirada muerta, de tus manos frígidas, de tu cerebro escarchado.

Déjame en paz, no me sigas... aún debo buscar el sitio en dónde dejarte morir.