miércoles, 1 de octubre de 2008

Espejos


Y si... todo había estado en calma... pero ninguna quietud es eterna. Si en un descuido le agitas los ánimos a las aguas, ellas vuelven a cubrirte de besos y a lamerte los pies aunque solo te pasees por su orilla.
Fue tan solo volver a abrir el espejo para que todo volviera a inundarse. Sorprendente ha sido no volver a verte, tal como lo estipulamos desde un principio. "Sola te darás cuenta", me dijiste, sin dejar de depositar esa caricia característica, tan tuya sobre mi hombro. Sin embargo, aún no logro comprender nada, joven de la Pupila Azul del Norte. Necesito que respondas a mis interrogantes.
Siempre el amor por "aquel" estuvo presente, siempre controlado y sin huir de sus márgenes. Fue tan solo que salieras del espejo para que ahora sienta esa maldita nostalgia que me pesa como la muerte, y tenga que cargar con esa necesidad imperiosa de lanzar sortilegios al tiempo y sus relojes, para poder sencillamente vislumbrar esa diamantina luz violeta del demonio cuando aguardo del otro lado.
¿Y qué me dices de aquella, la Santa Bárbara decapitada que viene a visitarme entre armaduras y espada ensangrentada? ¿La que me ofrece lis y agua bendita? ¿Esa que jura esperarme entre rosas y sábanas tibias?.
La corona real de todo este disparate, ha sido la invitación oficial que he recibido esta mañana. ¿Desde cuándo, querido... envías a tu paladín más cercano para hacer oficial en el real, nuestra reconciliación?. Estamos en paz, mi Canciller de las Armas. Mis caballos y tu mar pueden seguir galopando, eso si, solo cuando yo lo decida.

Kía la Roja.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Siempre quise saber abrir los espejos, pero es un conocimiento que escapa a mis ojos, mis manos no lo pueden manejar, y todo queda en la nada.

Me gustó el texto, saludos.

Nos leemos

Der Greine dijo...

Grax Draco!!!
cuando quieras te puedo enseñar.